Trecking Sierra de Pénjamo

por beco el 17/09/2014

Hacían unos 20 años que no subía a caminar a la Sierra de Pénjamo. Desde siempre ubicábamos “la cueva del padre Torres” usada como fortificación y almacén durante la guerra de independencia por este (ahora me entero) infame personaje (a su vez homónimo de alguien, también independentista y de por lo visto más valía).

Con un amigo de toda la vida, nuestros respectivos perros y la x10 en mano, empezamos a caminar, queríamos sólo buscar una ruta a la cima del cerro (a unos 1000 metros de diferencia con la base) para planear un ascenso cuando llueva menos, pero al final mejor seguimos andando hacia la cueva (se alcanza a ver en la foto #3). Desde la cueva bajamos al cauce del río. Fue mucho menos pesado de lo que recordaba. Esperaba una caminata de 3 horas y al final a buen paso en sólo 1h05m llegamos a la mentada (e impresionante) cueva. Que por cierto es lugar perfecto para una gran acampada (fotos #6 y #7).

Unas 4 horas después ya íbamos de regreso con un six en la mano pa’ descansar. Por cierto, encontramos dos posibles rutas a la cima.

#1

[15 fotos en el post]
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Fuji X10 — mi experiencia

por beco el 12/09/2014

En pocas palabras, como abstract: creo que la Fuji X10, ha sido la mejor cámara que he tenido en años.

Por recomendaciones independientes del @organicc y @saloponc, empecé a mirar las cámaras de la serie X de Fuji como opción para una segunda cámara, algo más chico y portable (el equipo que uso normalmente es una D60 + battery grip y al menos dos lentes que necesitan una mochila y pesan 2+kg).

Sin meterme a detalles muy técnicos (para eso siempre está Digital Photography Review [dpreview]) esta ha sido mi experiencia con la Fuji X10 (maravillas, pros, contras y galería) tras casi 10 meses de traerla en la mochila de diario,

 Maravillas:

Peso (350g) y tamaño (lo pongo en maravillas, porque comparado con la Canon…).
– El rango del lente es (equivalente a) 28-112mm [4x].
– Apertura de f2.0 a f2.8, reales.
Todos los controles pueden ser manuales (ISO, apertura, velocidad, …).
– El aparato es increíblemente bonito (retro, recuerda las Leica [aunque mejores, un 500% más caras]).
Viewfinder óptico (se ve a través de lentes, no de pantalla LCD incrsutada en el viewfinder, también tiene LiveView [ver a través de la pantalla de la cámara])

 Pros:

– Enorme rango de ISO: 100-3200 (ó 12800 con boost) y tiene opciones de auto-max (donde se escoge el ISO máximo a usar y la cámara determina el óptimo para la escena).
– La calidad de las imágenes en RAW y JPEG es increíblemente buena (ver galería), y la calidad impresa ha sido digna de publicación.
Precio (mx ~$7,500), no es la cámara más barata, pero la relación precio/calidad/operabilidad es la mejor que he visto en años.
– El Full Auto mode es bueno.
– El macro y super-macro es una chingonería (ver foto #4).
– El foco automático es muy rápido y preciso.
– Graba buen video (H.264), en esto no soy ningún experto, pero me ha sacado de algún apuro.
– La batería es razonablemente buena, aproximadamente 270 disparos por carga (CIPA).
– La operación de la cámara es suficientemente rápida.
– El diseño de los controles es bueno e intuitivo (aunque hay un par de botones que creo que jamás he usado).
– El modo de WhiteBalance automático es bastante acertado.
– Tiene dos opciones de Custom Settings, donde el usuario guarda los modos más usados para cierto tipo de situaciones, yo tengo, por ejemplo guardadas las configuraciones para noche (ISO alto, prioridad por apertura y WB especial) y todo-manual ISO bajo.

 Contras:

– El foco manual es un (mal) chiste.
– El viewfinder óptico no sólo no abarca completa la imagen (normal), sino varía dependiendo la longitud focal.
– Desde el viewfinder óptico, se alcanza a ver el cañon del lente.
– No tiene WB Bracketing.
– No tiene opción de timelapse.

Además, esta cámara la cargo todos los días y la traigo con una tarjeta SD Eye-Fi, ésta pasa automáticamente (via una red de WiFi que crea la propia tarjeta) las fotos que tomo con la X10 al teléfono y del teléfono, pues, subirlas a cualquier lado es casi instantáneo.

Aunque esta cámara oficialmente está descontinuada, en México aún hay stock.

 

#1

#2

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Se casó «El Mariano»

por beco el 8/09/2014

[Note for English readers: there is no need to translate this text some subtitles have been added. Bottom line: this are just some (of the 300+) pictures, more will be uploaded to FB and/or the wedding pic service M&H got]

Los hay aún quienes leían este blog desde hace varios años. Recordarán que hubo una época cuando Mariano (aka faust, aka «El Mariano») colaboró activamente en la edición de este blog.

[en] For a couple of years, some time ago, Mariano coedited this blog with me.

Pues, sí, El Mariano contrajo matrimonio bajo las 2.5 leyes que lo han regido a lo largo de su vida: la ley civil[?] y la ley de la gravedad, complementadas claro está, las leyes físicas de graduación alcohólica.

La redacción de este blog (léase: yo) felicita al Mariano (más que a Heather, la neta).

[en] Well yup!, Mariano got married and bowed abiding those 2.5 laws he has followed al his life: civil law [?] and gravity law, next to, obviously, physics laws which describe alcoholic volume.

This blog’s redaction office (me), congratulates Mariano (a bit more than Heather : )

#1 Dos grandes y viejos amigos del blog. Como ambos ya son respetables, omito viejos links.
Two great friends to this blog. Since both are now respectable people, I'll avoid old links.

#2

#3 La repetición, 8 años después de esta foto.
We were able to take this very same picture, 8 years apart.

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San Miguel

por beco el 7/09/2014
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Miseria

por beco el 29/07/2014
misery [fragment]

Fragmento de la escultura «La Miseria» del chileno Ernesto Concha Allende en el Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago.

De alguna forma el gesto me recuerda la escena que envuelve la escultura de los Burgueses de Calais.

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Quiero creer que estoy volviendo

por beco el 28/07/2014

Me mandan este artículo: The Hardest Part Of Traveling, que habla de el regreso. Y sí, siempre es donde más fuerte le pega a uno viajar. Hace tiempo, tras un par de años allá, a punto de regresar de España a México me encontré y publiqué la poesía de Gabriel García Márquez «Viajar» y como comentario dejaron una que al día de hoy es una de mis poesías favoritas. Al grado que si me llegara a tutuar un verso sería el 13 de esta (todos estamos rotos pero enteros…).

Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo

hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca

vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza

reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio

en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente

vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada

propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda

me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo

tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora

vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana

nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses

vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora

todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros

vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto

vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

—Mario Benedetti

estrecho de magallanes
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Reforma y la lluvia

por beco el 2/06/2014

No sé de dónde venga esa fascinación por los paraguas (flickr) y claro, por el ángel de la independencia (aunque sea una victoria alada).

Son pocas las veces en que prefiero el formato cuadrado de Instagram que el original de una foto (3:2), pero este caso es uno de ellos.

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«Donde los hombres se convierten en dioses», Teotihuacán

por beco el 29/05/2014

La leyenda mexica explica que en Teotihuacán se reunieron los dioses antes de que hubiese día y noche para decidir ¿quién alumbraría el mundo?

El primer hombre en ofrecerse para la penitencia y posterior sacrificio, Tecuzitecatl, era un hombre rico y como tal fueron sus ofrendas. Como nadie más se ofrecía, los dioses mandaron a Nanahuatzin que le entrara, él en cambio era pobre y estaba enfermo, sus ofrendas a diferencia de oro y plumas de quetzal fueron cañas verdes y heno. Tras hacer penitencia y elevar oraciones, los dioses encendieron un fuego y les mandaron a ambos entrar en él. Tecuzitecatl era el primero pero a la mera hora se rajó dándole paso a Nanahuatzin quien sin dudarlo cerró los ojos y entró. Siguiendo su ejemplo, Tecuizitecatl se agarró los huevos armó de valor y entró al fuego.

Los dioses esperaron y los vieron ya convertidos en dioses salir a uno por oriente y al otro por poniente, ambos brillaban con la misma intensidad, pero un asistente a la ceremonia le lanzó un conejo a la cara de Tecuzitecatl, lo que disminuyó su resplandor (los mexicanos somos trolls por herencia divina-genética que se puede trazar varios siglos atrás, el conejo en la luna lo prueba).

Decidieron entonces los dioses que ellos mismos debían morir para darle vida al Sol y a la Luna. Fue el viento quien se encargó de matarlos y empezó a soplar para así mover primero al Sol y más tarde a la Luna.

De allí nace el nombre con el que conocemos ahora a la antigua metrópoli de Teotihuacán, pues significa «lugar donde los hombres se convierten en dioses».

Es importante notar que los mexicas (o aztecas) encontraron a Teotihuacán ya en ruinas pues llegaron a visitar el lugar ocasionalmente al menos 500 años después de su caída y éxodo, de ahí que el nombre que perdura es en náhuatl y no otomí o mazahua o totonaco o … lo que se hablara en la ciudad [que aún no se tiene claro].

El maestro José María Velasco nos dejó esta imagen, respondiendo varias preguntas que tenía sobre cómo se vería hace unos siglos,

Pirámide del Sol desde la de la Luna, por José María Velasco.

Es posible que las pirámides originalmente hayan sido erigidas no al Sol y la Luna como las conocemos ahora (herencia mexica), sino a Tlaloc y su pareja Chalchiuhtlicue¹.

Y tú ¿hace cuánto no vas a Teotihuacán?
A menos de una hora del DF, las excusas son pocas. Los costos son:
– 2 × $69 casetas de autopista (contando ida y vuelta, opcional pero muy recomendable)
– $57 entrada por persona
– $45 estacionamiento de coche o camioneta

Una recomendación personal es entrar y estacionarse por la puerta número 2.

NOTA IMPORTANTE:
Esta es la entrada a un blog, no a una enciclopedia, hay cierta holgura en lo que se escribe (evitando errores y ambigüedades, siempre).

Fuentes:
1.- Historia Mínima de México, El Colegio de México, 2010
2.- Historia de México, FCE, 2010
3.- Wikipedia y su buena entrada de Teotihuacán



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Perderse entre libros (o Libros 3 – Kindle 1)

por beco el 5/05/2014

Desconecto el kindle de la pared, tras varios meses sin uso se había descargado por completo.

¿Qué tengo allí por leer? De los doce o trece títulos que creía tener guardados aparecen… ¡34! ¿De dónde chingados salieron tantos libros? La mitad de esos títulos no los ubico; de esos en casi todos no he avanzado más de 15% según la barra. Abro alguno al azar y leo la última página leída, “Sí, algo me suena, ahhh ¡ya! Este era de una reunión secreta en el sótano de una casa que tenía tigres y todos los vecinos estaban coludidos para matar a una chava… ¡una reverenda mamada!“. Abro otro, «Premio Novela blahblah 2011». Según el kindle llevo el 12% de avance. Otra vez: directo la última página leída y tómala: 3 faltas de ortografía (no intencionales). Delete –y eso que el espacio no es en este particular caso una restricción.

Insisto ¿de dónde chingados salieron estos títulos?

Y de alguna forma de doy cuenta que allí está una de las razones por la que por gran herramienta que sea el Kindle, que lo es, sigo prefiriendo mi biblioteca en papel, y por romántico que se oiga, va más allá del soporte en papel y su olor y su peso y sus cantos para escribir (y encontrar) notas y sus tradiciones enmarcadas por ese paralelepípedo rectangular construido por papel, cartón y tinta, llamado libro.

La razón se remite a la liturgia de encontrar un libro en las repisas; primero en una librería (o biblioteca) y luego en el desmadre de las repisas de mi casa o casa de mis papás.

No importa si es en una biblioteca, en una librería o en mi casa, la escena generalmente se compone de los mismos elementos: busco un libro en particular, piece of cake, entrada, búsqueda, hallazgo, [pago] y finalmente, salida. Cinco minutos, máximo. ¡Simón! Dos horas y una tajada a la cartera mucho más grande de lo que consideraba después, logro salir de la librería, si es el caso; o si es en casa: media hora buscando entre mi estricto sistema de orden patológicamente mal llevado, sacando y guardando libros que por cualquier razón me llaman la atención, tras soplar el polvo en algunos casos y luego pasar los dedos por el troquel, casi invisible las más de las veces, los hojeo para encontrar notas o subrayados (siempre a lápiz) y tras tres o cuatro flashbacks con sus respectivas sonrisas para uno mismo, volver a guardarlos, olvidando obviamente lo que originalmente estaba buscando (o no).

Y allí justamente, tras la búsqueda, radica uno de los más grandes placeres que encuentro alrededor de la lectura: el hallazgo bien calculado de un libro. No estoy seguro haber ido alguna vez a comprar un libro y haber salido con sólo ese libro y ningún otro. Soy de aquellos que compran muchos más libros de los que tienen tiempo de leer. Tanto que tengo la estricta regla en una librería de no llevarme más de lo que pueda cargar con una sola mano. En algún temblor nocturno del 2013, la pila de libros en mi buró me cayó encima mientras dormía, “madreado por sus libros” (y aunque la seguridad [safety] en particular podría ser un punto para el Kindle) sentí cierto orgullo que inmediatamente después dio paso el auto-zape por tener tanto por leer y nomás no avanzar.

A diferencia de los libros electrónicos en los que la mayoría de las veces uno le da click a no-sé-dónde (libros gratis, regalo del día, one click checkout…) y uno termina con un .MOBI en la carpeta de descargas para que el Calibre automáticamente lo convierta y pase al Kindle, o mágicamente aparezca allí. Que no se me mal entienda: me gusta, la experiencia de lectura se me hace suficientemente buena. Su practicidad por tamaño es innegable, sobre todo en viajes. Después de todo, cuando se diseñó el libro, la usabilidad nunca fue una variable en la fórmula original, cuando en el Kindle sí.

Y es que muchos estarán de acuerdo: un libro, o colección de estos puede ser origen de pasiones muy bajas. Y como muestra: book porn, uno de los mejores tumblr’s que conozco.

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Santo Domingo Yanhuitlán

por beco el 29/04/2014

Por recomendación (y hasta cierto punto recordatorio) de Emilio Velázquez (corredor de La Carrera Panamericana), en vez de irnos directo de la ciudad de Oaxaca hacia el DF, hicimos escala en Santo Domingo Yanhuitlán, imponente convento dominico que había logrado ver de reojo sólo por afuera durante el tercer día de carrera.

Y así, salimos de la autopista rumbo a Nochixtlán (salida por cierto, muy poco ortodoxa, pues para entroncar tienes, a huevo, que cruzar una gasolinera… por adentro) y luego hacia Santo Domingo. En cuanto pasas San Andrés Sinaxtla y entras al valle, unos diez kilómetros antes de llegar, al fondo se deja ver este imponente edificio del siglo XVI.

El edificio en sí es una majestuosidad, pero papel aparte es el trabajo de restauración (que duró 12 años) por parte del INAH, impresionante. Con gusto pagas la entrada ($35pp + $40 por cámara). Dividido en dos secciones: el recinto conventual por una parte, y la iglesia y sacristía por otra. El primero a cargo del INAH y el segundo a cargo ahora de la mayordomía del pueblo, quienes hartos del saqueo de arte sacro (57 –exactos– tristísimos vacíos se ven en retablos, altares e incluso frescos) tomaron responsabilidad del templo de manos de la curia católica [palabras textuales], aunque sigue fungiendo como templo.

Dentro del convento hay un pequeño museo de sitio cuya joya principal es el increíble códice de Yanhuitlán (~1550, hecho ya sobre papel español y con estilos mezclados), aunque habla poco del centro ceremonial prehispánico sobre el que fue construido; y una pequeña exposición sobre la restauración del lugar (pr0n para arquitectos, me cae).

Santo Domingo Yanhuitlán

fachada de la iglesia

[17 fotos en el post]
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